viernes, 21 de noviembre de 2014

La mascada en mi cuello

Fue una semana llena de trabajo y contrastes, hay muchas cosas que no comporto, pues las derrotas no son fotogénicas ni a nadie le interesa saber tus problemas, pues aunque diga “estoy contigo”, es mentira. Y fue hasta hace unos “tuits” que me quede pensando: ¿hice bien? Les cuento.


El día fue complicado, variado. El telón de fondo: la situación de la Ciudad-país (#20deNoviembre #YaMeCanse) y el estrés acumulado de los últimos meses, me tienen triste. Así que me regale la mañana y me lancé a una experiencia culinaria a Menjant (#ElToqueNutritivo) donde varias madres digitales nos dimos citas para conocer las bondades de un producto y cocinar.

La verdad es que jamás se me hubiera ocurrido pensar que se puede cocinar con CAL-C-TOSE algo diferente que no fuera el vaso de leche; y contrario a lo que se puedan imaginar, sirve de aderezo y hasta para sopa. La pase genial. Reí mucho, lo necesitaba. Avanzado el medio día me dirigí al sur de la ciudad donde se grabaría una entrevista.


Hace uno días, cuando regresaba del Foro sobre el Buen Trato (donde fui moderadora de una mesa con niños y niñas), recibí un correo con la solicitud para realizarme una entrevista sobre Hipersexualización infantil para un portal hispano de Londres. La idea me fascino y completamente motivada dije SÍ.


Como siempre, me puse nerviosa. Comentamos sobre las preguntas y pensé me las sé todas y sutilmente, mientras acomodaban las luces, me señalaron que entre su audiencia hay publico Musulmán, por ello, me pidieron cubrir mi cuello. Antes de pensarlo, alguien me tenía una mascada, que combinaba con mi suéter y la verdad, fue tan sutil que no le di importancia.

Me colocaron el micrófono y grabamos la entrevista. Creo lo hice bien y quede contenta. Fue hasta hoy por la mañana cuando les presumí la foto en redes sociales que me preguntaron por twitter, ¿por qué te pusiste la mascada? ¡Eso es violencia! ¡Censura! ¿La cadena es libre? Y la verdad, me sentí estupida: TIENE TODA LA RAZÓN.

Suelo parecer inteligente, pero la verdad me dejo guiar por mi intuición, estaba tan contenta porque me consideraron para una entrevista para un lugar tan lejano que sólo dije Sí, pero ahora me siento traicionada. ¡Qué fácil es traicionarse! ¡Qué difícil ser congruente! Y quedará para la posteridad mi sonrisa con luces con la mascada al cuello.

Y tú, ¿qué piensas? ¿Te ha pasado?
Sígueme en twitter @angymeza
Publicar un comentario en la entrada