sábado, 2 de enero de 2010

Desde la ocicidad

Termino el primer día del año, quise levantarme temprano y hacer ejercicio: mi primer propósito, pero es difícil levantarse para hacer abdominales si te acuestas a las 4 y bebiste beylis. Juro que puse mi tapetito mientras Mayté me echaba porras, pero el frío fue mayor y decidí hacer Hot cakes. Desayuné y me volví a dormir, dormí muchisisisismo, mientras dormía soñaba que estaba despierta, que hablaba con mi madre, sí, de verdad, en mis sueños hablaba de forma mesurada con mi madre y me entendía, ¡a qué bonito sueño!

Suelo tener sueños tan vividos como absurdos, hace al menos dos semanas soñé con el Dr. House, le hablaba de mi intolerancia a los sonidos y mi hipersensibilidad a los olores fuertes como molestia propias de mis alergias, él me maltrataba y me llamaba estúpida mientras me pedía abrir la boca al tono de ¡ah!
En mi sueño despertaba varias veces y siempre miraba el reloj y nunca avanzaba, como si el tiempo fuera a quedarse estático mientras resuelvo mis problemas, eso fue lindo.
Ya casi de noche, salimos.
La platica con familiares te hace preguntar por qué la gente deja la solución de sus problemas a la casualidad, cuanta ingenuidad en el proceder de los demás cuando no dan indicios de buena conducta, pero bueno, por algo existen los abogados aunque estemos tan desprestigiados.
Me ire a dormir, un asusto de custodia me entretuvo pero es tarde. Quizás pronto tenga esa conversación tan mesurada como en mis sueños aunque es posible que el Dr. House núnca llegue hasta mi cama.
Besos

Los quiero
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